El monte, como cualquier territorio cuenta con
espacios de especial valor natural. Sin embargo, la
vida silvestre no se puede encerrar en límites que a
simple vista pueden parecer claros. El monte es
diverso pero funciona como una unidad, cohesionada
por las fuertes relaciones entre diferentes tipos de
hábitats como pinares, matorrales, bosques de ribera
o incluso espacios agrarios. Cuando se interrumpe la
continuidad entre estas diferentes zonas se reduce la
diversidad de especies y se empobrece el valor
natural del monte. De hecho uno de los principales
problemas de conservación del monte es la
fragmentación de hábitats.
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